AMELIA
Los tipos nos cortaron el paso con la camioneta negra antes de llegar a la avenida principal. Dos de ellos, altos y con cara de pocos amigos, se bajaron de golpe, nos rodearon las portezuelas y golpearon el vidrio con los nudillos, exigiéndonos que apagáramos el motor de inmediato. Eran los hombres de Aaron, no nos dieron margen para inventar nada; con señas muy claras, nos obligaron a bajar del auto y nos subieron a la parte trasera de su vehículo para conducirnos de vuelta al hospital b