Mundo ficciónIniciar sesiónAARON
Colgué el teléfono con Sebastián y entré a la habitación, todavía con el coraje de saber los movimientos de dinero de George quemándome las entrañas. Quería ver cómo seguía Amelia, abrazarla y decirle que no iba a dejar que nadie le pusiera un dedo encima, pero en cuanto di dos pasos hacia el inte







