Elijah.-
Restriego el rostro entre mis manos, el sexo con la capitana Hernández fue… placentero, aunque solo eso fue por el hecho de que estuve pensando en todo momento en las curvas de Abril, lo bueno de todo esto es que la base está desolada, porque los gemidos de esta mujer estoy seguro que se escucharon en cada rincón de este lugar.
¡Detesto a las escandalosas! Ahora que la sangre me regresó al cerebro, veo claramente que esto fue un error.
Mañana a primera hora esto será la noticia del d