Abril.-
Odiaba a este imbécil ¿Cómo se atreve a dejarme en la puerta de uno de los mejores orgasmos? Se esmeró en satisfacerme, solo para dejarme así, el corazón casi se me sale del pecho.
— Bien jugado mayor –me repongo sacando mi pequeño espejo y mi labial de color rojo –ahora hagamos nuestra actuación digan de un Óscar.
Salimos del auto, habían fotógrafos en la inmensa entrada adornada con grandes arreglos de rosas blancas, algunos se giraron hacía nosotros y comenzaron a invadirnos con lo