La madre le arrancó el papel de las manos. Cuando vio aquel puntaje imposible de ignorar y reconoció los últimos cuatro dígitos del documento de identidad, se le nubló la vista y estuvo a punto de desplomarse.
La hija a la que había despreciado diciendo que "apenas había obtenido ochenta y tantos puntos", la misma a la que acusaba de "ser inferior a Isabela en todo", tenía el puntaje más alto de la ciudad.
En comparación con los 98 puntos de Estrella, el puntaje de Isabela, del que tanto se enor