40. El gimnasio
Heinz había reservado el gimnasio entero para ellos dos. Comprendía que Ha-na no disfrutaría de la atención de extraños mientras entrenaban, y él, por supuesto, prefería tenerla para sí solo, aunque fuera solo en este contexto. La luz iluminaba las formas definidas de las máquinas y el equipo a su alrededor. Mientras estiraba, su mirada se fijó en Ha-na, quien estaba al otro lado de la sala ajustándose su coleta alta. La observaba sin pretender ser discreto, capturando cada detalle de su figura