119. La camisa
Heinz le desabotonó la camisa de secretaria. Lo hacía con una combinación de control y devoción, como si el acto fuera de un ritual sagrado. Sus dedos trabajaban con precisión, pero su mente estaba inundada por el impacto de tenerla tan cerca, así de entregada y, al mismo tiempo, tan poderosa en su presencia. La tela se deslizó de sus hombros y la arrojó al escritorio. Inhaló profundamente, notando la delicada mezcla de su perfume floral con el calor que emanaba de su piel caucásica. Su mirada