115. El entrelazamiento
Heinz notaba como su control habitual se había hecho añicos. Toda su compostura, aquella frialdad calculada que lo había definido por años, había quedado atrás, reemplazada por una sensación de entrega total. Sus músculos, tensos y vibrantes, se movían casi por instinto, guiados únicamente por el profundo deseo de fundirse con Ha-na en todos los sentidos posibles. Su mente apenas podía procesar el cúmulo de sensaciones que lo atravesaban como una corriente eléctrica: el roce de su piel contra l