Mundo ficciónIniciar sesiónElise se secó las lágrimas con el dorso de la mano y bajó la cabeza.
—No tienes por qué preocuparte por mí.
¿Cómo no iba a hacerlo?
—¿Hay alguien que te esté cuidando? —preguntó con suavidad.
—Vete. No quiero que me veas así —giró el rostro, evitándolo.
—No me iré. No de esta manera.
Él le sostuvo la mejilla y la obligó con cuidado a mirarlo.
Sus ojos se nublaron de lágrimas.
—Ya me dejaste una vez. ¿De verdad crees que esto significa algo ahora?







