Mundo de ficçãoIniciar sessãoLa cena terminó y, tras una breve charla, Sebastian se excusó.
Todavía tenía una reunión de empresa por la noche y un vuelo nocturno a Nevaria.
A Linda le molestaba que tuviera que irse, pero aun así lo acompañó escaleras abajo.
—Deberías regresar —dijo Sebastian mirando su reloj—. Necesito irme ahora.
Linda agarró su mano, haciendo un puchero.
—No quiero que te vayas.
Sebastian se rió.
—Primero te alejas como una tormenta de nieve y ahora estás pegajosa. Realmente cambias rápido.
—Eso depende de ti.
<






