Mundo de ficçãoIniciar sessãoLinda rodeó con un brazo a Mariana y tomó la pata de Baby con el otro.
—Yo también te extrañé.
Mariana, feliz, la llevó al jardín. La mirada de Linda se desvió hacia un gran árbol de granadas cercano, sus ramas dobladas por el peso de los frutos maduros.
—¡Linda,







