Mundo ficciónIniciar sesiónPor fin, el silencio regresó.
Linda soltó el aire que había estado conteniendo.
En toda su vida, nunca había sido el centro de atención de esa manera.
Era asfixiante.
—Susan… gracias —dijo con sinceridad.
Susan le apretó el hombro con una sonrisa.
—¿Por qué no te vas a casa? Sé que no te gusta trabajar en la oficina de todos modos. ¿Te mando luego la dirección del restaurante?
Linda asintió de inmediato.
—Sí, por favor. Aún no me acostumbro a la vida de oficina. Te enviaré los boceto







