Eryx DeCostello
New York
No me había parecido en un comienzo la fiesta que iba a organizar mi hermana para la revelación del sexo de mis hijos, pero al ver que a mi esposa no le disgustaba ya no dije nada más, y esta vez, para mi madre iba a ser doble deseo cumplido, algo de lo que estarían todo de acuerdo, ahora si íbamos a vestir a nuestros dos bebés con la ropa que había dejado Charlie, que había usado en tonos azules y amarillo.
Había llegado el día y nuestra princesa ya estaba enterada de