Vanessa se acercó con los platos recién preparados y agitó la mano con una sonrisa.
—Qué bueno que despertaste, ven a cenar.
—¿Mami, hoy hay frijoles estofados? ¡Son mis favoritos! —preguntó Isla con los ojos brillantes.
Vanessa la alzó y la sentó en su silla para niños.
—Sí, sí, sí, mi pequeña glotona —respondió entre risas.
En la mesa, Mariah se veía un tanto incómoda, lo que no pasó desapercibido para la madre y la hija.
—Hermana, mi mami me dijo que te llamara “tía”, pero eres tan bonita qu