Capítulo 83: Despedida.
El viento fresco de la tarde acariciaba el rostro de Brooke mientras Enzo la ayudaba a bajar del auto. Tras días en el hospital, la sensación de pisar el exterior nuevamente se sentía como un renacimiento.
—¿Estás bien? —preguntó Enzo, con una mano en su espalda, siempre atento a cualquier señal de incomodidad.
Brooke asintió con una pequeña sonrisa.
—Nunca mejor.
Frente a ellos, la gran mansión de los West se erguía imponente, pero en ese momento no se sentía como un lugar frío o distante, sin