Habían pasado dos días desde que Brooke había despertado, y aunque su cuerpo aún estaba débil, su mente estaba más activa que nunca. Ya no dependía de tantos medicamentos, y los médicos aseguraban que su recuperación iba en buen camino. Sin embargo, había algo que seguía sin resolverse: la verdad detrás de todo lo que había ocurrido.
Enzo lo sabía.
Había postergado esa conversación porque no quería abrumarla. Pero Brooke lo notaba en su mirada, en la forma en que se tensaba cada vez que alguien