Capítulo 64: Plan en marcha.
El amanecer se filtró a través de las cortinas del hospital, pintando la habitación con un tono dorado y tenue. Enzo no había cerrado los ojos en toda la noche. Se había quedado allí, sentado en la sala de espera, con la cabeza apoyada contra la pared, las piernas extendidas y los pensamientos consumiéndolo.
Cada vez que alguien salía o entraba de urgencias, su corazón se detenía un instante, esperando recibir noticias. Pero la noche pasó sin cambios. Y ahora, con los primeros rayos del sol, el