Capítulo 63: Amenaza de un padre.
Enzo estaba tirado en el sofá de aquel apartamento que no sentía suyo. Las cortinas estaban cerradas, sumiendo la estancia en una penumbra opresiva. A su alrededor, el desorden reflejaba su estado de ánimo: botellas medio vacías en la mesa de centro, ropa desparramada, su teléfono vibrando insistentemente sin que él hiciera el más mínimo esfuerzo por responder. No quería hablar con nadie, no quería escuchar consejos ni palabras de consuelo. Lo único que hacía era revivir una y otra vez cada mal