93. Kristian despierta
93. Kristian despierta
Kristian no recuerda en qué momento empezó a delegar tanto.
Tal vez fue después del matrimonio. Tal vez cuando la presión política se volvió más densa. Tal vez cuando creyó que podía confiar en estructuras que parecían sólidas.
Pero esa mañana despierta con una sensación distinta.
No es miedo.
Es claridad.
Se sienta en la cama antes de que suene la alarma. Mira el teléfono. Diecisiete notificaciones financieras. Cuatro reportes de mercado. Dos mensajes del gabinete.