16. Agradecimientos forzados
16. Agradecimientos forzados
Dos horas después, el avión toca tierra.
El piloto anuncia el arribo y Elise se levanta de inmediato, sin mirar a Kris, sin decir nada. Solo quiere bajar, llegar al hospital lo antes posible y empezar a trabajar. Pero cuando da un paso hacia la salida…
Una mano fuerte se cierra en su muñeca.
La detiene.
Todo en un solo movimiento fluido.
Ella gira el rostro, sorprendida. Kris también está de pie, demasiado cerca, lo suficiente como para que su respiración roce la piel de ella.
—¿No vas a agradecerme? —murmura.
Su voz está cargada, grave, ronca. El sonido viaja directo por la columna de ella, como una descarga eléctrica que la tensa entera antes de que pueda evitarlo.
—Gracias —dice Elise, intentando mantener su tono firme, neutral.
Trata de zafarse, pero Kris no la suelta.
En lugar de eso, la acerca un poco más. Solo unos centímetros, pero lo suficiente para quebrar cualquier distancia racional.
Sus ojos se clavan en los de ella. Oscuros. Intensos. Tortura