Venus apretó las manos en puño y devolvió la mirada hacia este, lo observo con una mirada furiosa, dolorida, mientras el capitán apretaba aún más su pie para que este se quejara de dolor
—No es mi culpa, es tu culpa, es solo tu culpa, ¿Qué te costaba hacer lo que quería? Solo fue por tu maldita culpa que mis padres murieron, míos, no tuyos maldita callejera
—Tienes razón, eran tus padres, no míos, pero yo jamás le hubiese hecho lo que tú les hiciste, no me culpes por algo que al final no fue má