Ella no era de las que se dejaban pisotear.
Eduardo se sobresaltó por un momento. La verdad era que, hasta ese momento, estaba bastante contento con Valeria. Su familia siempre la elogiaba y la aprobaba. Aunque no fuera tan espectacular como Sofía, pertenecía a la alta sociedad de Monterrey y eso le daba cierto prestigio.
Y perderla así como así… no, no quería hacerlo.
Con eso en mente, Eduardo rodeó los hombros de Valeria con un brazo, tratando de suavizar la situación.
—Vale, fue Sofía quien m