Cuando ambos regresaron a casa, el ambiente entre ellos se había suavizado.
Jimena estaba sentada en el sofá, comiendo semillas de girasol. Al verlos entrar uno después del otro, al principio no le dio importancia. Ya se había acostumbrado a que volvieran juntos; de cualquier forma, no podía impedirlo.
Sin embargo, de la nada, abrió los ojos como platos, incapaz de creer lo que veía. ¿Qué estaba pasando? Sofía se dirigía a la recámara principal. ¿Por qué esta vez no se iba a la de huéspedes?
Jus