Capítulo 316
—Pues, cuando el río suena, es porque agua lleva. Y con esa cara que tiene, ¿qué más pruebas se necesitan?

La mujer apretó los puños y fulminó con la mirada a Marcela.

Resultaba que una mujerzuela como esa de su imaginación le había quitado a su propio esposo, de ahí su indignación.

Sofía sonrió con ironía y, con un gesto de la mano, llamó a Eduardo, que estaba en un rincón.

—¡Acércate!

Nadie entendía qué pretendía, lo que despertó la curiosidad general.

Al ver el porte de galán de él, la gente
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