—Tienes razón, lo pensaste mejor. Fui muy impulsiva esta vez.
Lorena continuó:
—Lo que dices es cierto. Si vas a entrar a la empresa, no puede ser bajo las órdenes de Sofía. La gente no pararía de inventar rumores.
Valeria, al ver que su madre por fin entendía, le dedicó una sonrisa que parecía aún más sincera.
—Entonces, ¿qué puesto cree que sería adecuado para mí?
—Déjame pensarlo con calma y después te digo.
Lorena no respondió, pues no quería ilusionarla para luego decepcionarla.
Valeria apr