Ante esa pregunta, Lorena se quedó en completo silencio.
Era verdad. No le había preguntado a Valeria qué opinaba, solo se había preocupado por si Sofía estaría dispuesta a aceptarla.
Le parecía una oportunidad única, el momento perfecto para que su hija mayor se involucrara en la empresa. Daba por sentado que no la rechazaría.
Sin embargo, las palabras de Sofía la hicieron dudar si su decisión era la correcta.
Al ver a su madre pensativa, Sofía se puso de pie.
—Madre, por su reacción, veo que n