Sofía respiró hondo, intentando controlar sus emociones.
— Sí, Javier Ortiz, el que me corrió de la empresa.
Alejandro entrecerró los ojos, examinando a Javier con una mirada penetrante que destilaba amenaza.
Momentos después, la puerta del probador se abrió y una mujer salió de él. Sofía la reconoció al instante: Carmen Soto, su compañera de proyecto.
Llevaba un vestido rojo ajustado y un maquillaje impecable, luciendo distinta a su apariencia sencilla de todos los días en la oficina.
Al ver a