Cuando la noche se vuelve más oscura.
Luna regresó a la cama media hora antes del amanecer, justo cuando la noche se vuelve más oscura.
Creía que Matías dormía.
Pero estaba equivocada.
Él no dormía. La observaba en silencio, atento a cada uno de sus movimientos.
La tenue luz que se filtraba por las cortinas apenas iluminaba la habitación, pero era suficiente para que Matías distinguiera la silueta de Luna moviéndose con cautela, como si temiera despertarlo.
La sola idea de que ella pudiera estar ocultándole algo hacía hervir su san