Capítulo treinta y seis. Una impostora
Una impostora
Paula entró a la casa, Alejandro venía aferrado a su mano y en completo silencio.
—Cariño.
—Lo siento, no quise pelear, no quise que te enojaras, mamá, pero ellos empezaron a hablar de ti y…
—Está bien, cariño, no te pongas así. Sé que lo has hecho para defenderme, pero a veces es mejor ignorar, te diré un dicho que la abuela siempre me decía: Cuando la ignorancia habla, la inteligencia calla, no es cobardía, mi niño, es sabiduría.
Alejandro se lanzó a los brazos de Paula y lloró