Capítulo sesenta y dos. ¡Tengo papá!
¡Tengo papá!
«Soy tu papá»
«Soy tu papá»
«Soy tu papá»
Aquellas tres palabras, parecían repetirse en el silencio que le siguió a aquella confesión por parte de Diego.
Lucas miró primero a su madre y luego al hombre que le acababa de confesar que era su padre… Y, aun así, no dijo una sola palabra, sus ojitos se llenaron de lágrimas. Lo que asustó a Diego y pensó que Lucas iba a rechazarlo, él no sabría que hacer si llegaba a hacerlo…
—¿Eres mi papá? —preguntó entre sollozos.
—Sí —susurró, Diego