Capítulo 82
Larissa
Después de los sustos en casa de mi madre, me tomé un vaso de agua y me quedé escuchando todo lo que ella decía, pero tenía la cabeza en otra parte y no conseguía pensar con claridad. Me fui acercando a ella poco a poco, me apoyé en el borde del fregadero donde él lavaba los platos y entonces le dije:
—Mamá, no le digas nada a Augusto de que me he encontrado mal, ¿vale? Se preocuparía mucho, ¡y no quiero que se sienta así por nada del mundo! —Claro que tengo miedo