CAPÍTULO CUARENTA Y UNO:
Camila
En el avión:
Estaba recostada sobre el hombro de Pablo, y él me acariciaba el pelo; incluso me estaba entrando sueño, cuando oí su voz:
—¿Cómo te sientes? —preguntó Don.
—Raro... han pasado muchas cosas este mes. Y ahora voy a ver a mi madre y a conocer a la hermana que me secuestró, y seguro que ni siquiera le caigo bien... ¿cómo será?
— Oye... no importa si le caigo bien o no, solo vamos a ayudarla con Augusto. Y ni siquiera sé si se quedará en nuestra cas