CAPÍTULO TREINTA Y TRES
Don Pablo
El día se estaba volviendo perfecto: ella y yo juntos en la bodega familiar, lo que me hacía sentir tan bien. Ella todavía tiene ese aire de niña, y eso me cautiva, me hace quedarme hipnotizado por su sonrisa, por su mirada.
Cada día estamos más cerca, y para mí eso es muy extraño, no consigo entender que exista este tipo de relación, en la que Don tiene una esposa y ella tiene miedo o recelo, pero ahora parece que se está convirtiendo en su novia...