CAPÍTULO VEINTIOCHO
Camila Fernandez
No sé qué pensar de todo esto; tengo que recordar que estoy aquí porque me secuestraron, y no por voluntad propia. No conozco a nadie de verdad, aparte de mi mamita, y sufro por no poder verla.
Al parecer me equivoqué mucho con respecto a Augusto, y si es cierto que le pegó a mi gemela, entonces nunca lo conocí de verdad; me engañó bien durante dos años.
En cuanto a mi padre, ni siquiera puedo considerarlo, todavía no lo conozco, y desde lejos no m