Cristhian
La luz del mediodía se filtraba tímidamente entre las cortinas del café donde había quedado con Devon. Llegué puntual, con un aire que me esforzaba por mantener tranquilo, aunque en mi interior latía una ansiedad electrizante. Desde que Rubí y yo habíamos cruzado esa línea invisible que nunca debimos traspasar, mi vida parecía dividida en dos mundos. Por un lado, el peso de mis responsabilidades y compromisos; por otro, el secreto que compartía con ella, un refugio donde todo lo demás