¡Seguramente ella sabe algo!
No llamé dos veces.
Un solo golpe siempre había sido suficiente, y hacía mucho tiempo que había aprendido que las personas revelaban mucho más sobre sí mismas cuando se les daba poco tiempo para prepararse.
Valeria abrió la puerta apenas unos instantes después y, aunque su expresión era serena y su postura elegante, había algo en ella que llamó mi atención de inmediato. Se veía tan hermosa como siempre, pero la belleza nunca me había impresionado. Había pasado años