Algunas puertas se abrían por la fuerza. Otras se abrían por el miedo.
Las más valiosas se abrían porque la gente creía que estaba tomando sus propias decisiones.
Ese era el tipo de puerta que tenía delante cuando Dominic y yo finalmente llegamos a la frontera de la Manada Colmillo Sombrío.
El viaje había tomado más tiempo de lo esperado. Los caminos se volvían más accidentados cuanto más nos alejábamos del territorio de Alaric, y el bosque cambiaba gradualmente a nuestro alrededor. Los árboles