El mediodía llegó a la mansión con una luz lateral que hacía los pasillos más largos.
Clara había trabajado desde las diez en el discurso de la fundación. No el texto armado por Emilio ni el bloque de frases que el equipo de comunicación había enviado con pausas calculadas para producir aplausos. El suyo. Las respuestas que usaría si los socios preguntaban por las becas, la expansión al norte o los resultados del año.
Nicolás había dicho que la mejor defensa no era un escudo, sino la preparación