Clara salió al jardín pasadas las diez.
No lo planeó como una decisión. Fue el tipo de movimiento que hace el cuerpo cuando la habitación se vuelve demasiado pequeña para la cantidad de cosas que se están pensando. Había estado dos horas frente al cuaderno donde escribía frases sueltas, y ninguna había llegado a ser lo que quería decir. Cuando eso pasaba, la solución habitual era salir al jardín.
La noche tenía ese frío limpio que deja noviembre cuando no llueve: aire que se nota al entrar y qu