Mundo ficciónIniciar sesiónLa noche en la Hacienda Valera regresó a su forma original: un laberinto de mármol frío y silencioso. Tras el estruendo de los medios y el aroma a hipocresía en el salón principal, solo quedaban Diego de Valera y las sombras de su propia ambición.
Diego estaba de pie en el balcón de su despacho; su camisa blanca ya no estaba impecablemente abotonada. Su mano, que sost







