Las manecillas del reloj ya habían superado las dos de la mañana. Elena Vega sentía que su cerebro estaba a punto de estallar. La luz amarillenta de la lámpara de mesa empezaba a nublarle la vista, creando sombras dobles en las filas de estadísticas de construcción frente a ella.
Intentó releer una vez más: "Comparación de la resistencia a la compresión del hormigón K-350 para los cimientos principales..."
Las palabras se sentían como arena en su boca. Elena, acostumbrada a memorizar la anatomí