―¿Ustedes se conocen? ―preguntó Mikhail curioso.
―Sí, aunque estudiamos en la misma universidad, fue en un bar donde nos hicimos grandes amigos. ¿No es así, Jelena? ―dijo el hombre insinuante.
Jelena se tensó ante lo que insinuaban sus palabras, pero ella no era de las que se dejaba amilanar así que levantó la barbilla y con voz gélida le respondió:
―¿Cómo has estado, Benjamín?
―Muy bien, querida, estás muy hermosa. Mi padre me comentó que cenaríamos con Mikhail y su prometida, así que asumo qu