Dimitri escuchó el teléfono repicar por tercera vez antes de que Motka Ivankov respondiera a su llamada. Estaba tenso por lo que tendría que decirle y pensó que la mejor estrategia era el ataque.
―Kuznetsov. ¿A qué se debe el placer de tu llamada? ―preguntó en un tono cargado de ironía.
―Has incumplido nuestro acuerdo, Ivankov, tu hijo a intentado matar a mi sobrina de tres años y a su tío Karlen Smirnov.
―Yo no he dado esa orden, intentaron acusarnos de la muerte de Iván y de su mujer y nosotr