Querida R.,
Quisiera tener la certeza de que te encuentras bien en este momento. Cuando recibí las noticias de lo acontecido, mi corazón deseaba estar a tu lado, pero no puedo hacer otra cosa más que tomar la pluma y escribirte. Ahora tus sospechas cobran más sentido para mí. Por favor, asegúrate de mantenerte a salvo, yo pondré todo de mi parte para seguir investigando lo que solicitaste.
Con amor, L.
Julio, 1721
***
Salir a explorar la mansión le otorgó cierto grado de adrenalina, como cuando