Regina despertó cuando su cuerpo ya no necesitaba descansar más. La claridad del día parecía más fuerte de lo usual, pero eso era porque estaba a punto de ser mediodía, y porque el vino de la noche anterior pasaba la factura. Lo primero que hizo fue girarse y buscar a Alecksander, pero su lado de la cama estaba vacío y frío. Lo extrañó de inmediato, pero al incorporarse, se fijó que sobre la mesita de noche descansaba una nota.
“Espero regresar antes de que despiertes, si no lo hago, por favor