160: Los pocos momentos.
Ian.
Despertar al lado de Mellyanna se había vuelto sin duda alguna la cosa favorita después de las fotografías, los atardeceres y el recuerdo de los momentos con mi madre.
Yo había seguido parando durante un mes entero en su casa.
Sus padres fingían que no se daban cuenta, pero al final no teníamos que preocuparnos de mucho porque después de lo ocurrido con la mesa aquél día, intenté que el sexo no se arrastrara a su cama. Al menos no cuando sus padres estaban en la habitación de al lado.
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