15: La estrategia.
—¡Ámbar, ábreme!
Tomo el teléfono en mis manos para llamar a mi esposo. De ninguna forma puedo llamar a la policía, pero antes de que pueda hacerlo, el vidrio del lado de mi ventana se rompe, haciéndome soltar un chillido, asustada.
Posterior a ello, el hombre introduce su mano adentro, toma mi mano, y mi teléfono casi recién comprado es tirado a la calle.
—No me hagas nada, por favor… —Mis manos se detienen en el volante—. Por favor —suplico.
—Solo necesito hablar contigo —dice de forma