129: Lo quiero contigo.
Ámbar.
Me preocupa lo lento que han pasado los minutos para cuando, inevitablemente, Darwin se encuentra desabrochando con una mano mi pantalón de cuero y ataca con hambre mi cuello, mi oreja y mi boca.
Me siento sofocada cuando palpo su cuerpo y creo que ello se debe a que Darwin sabe cuáles son mis puntos débiles. En este momento quiero pensar en Elian pero lo único que puede mi mente pensar es en la imagen suya al lado de Silly, y ello me frustra.
Mi esposo pasa sus dedos de forma suave por