109: A su lado.
Ámbar.
Mi vista se enfocó también en otro de los guardaespaldas del lugar, porque mi instinto de detector de tragedias me lo advirtió; una mesera entre tantas estaba dándole un vaso de licor, y pude observar lentamente, mientras Darwin hablaba con Owen, cómo el hombre que había tomado aquello se llevaba la mano a la cabeza y luego también se dirigía al baño.
—Darwin algo no está bien —susurré en su oído, inclinándome un poco, nerviosa.
Mi marido me miró de forma confusa.
—¿Qué?
—Que algo no est