Mundo ficciónIniciar sesiónDAMIÁN
—Si sigues suspirando así, voy a pensar que te enamoraste.
Levanté la vista del contrato que llevaba media hora fingiendo leer, Liam estaba tirado en el sofá de mi oficina, aventando una pelota antiestrés contra la pared.
—No estoy suspirando —dije, aventando la pluma al escritorio, me rebotó y cayó al suelo, genial—. Estoy harto. ¿No tienes trabajo, Liam?
—Sí, pero







